Y así es Ali... como tú, como nadie, como todos. Única y maravillosa, pero también corriente, común. Desdichada y afortunada a la vez. En fin, todo depende de quien la mire, del momento, del contexto, de la situación.
Ella se veía horrenda, inútil. Para empezar odiaba su pelo, sus kilos de más, su piel, todo su físico le parecía detestable. Se imaginó tal y como no era creyendo que así sería mas feliz. Se idealizó en lo que consideraba un cuerpo perfecto, con aquella camiseta de tirantes que tanto había soñado poder llevar. Pero solo vivió la impotencia, la rabia, la desesperación, el arrepentimiento... Se desinfló como un globo tras las lágrimas y golpeó las olas con desconsuelo hasta que se encontró a sí misma. Aunque no fue hasta que se vio "patéticamente embutida" en su verdadero yo, que cayó la venda.
Nuestra Alicia tocó fondo. No esperaba encontrarse justo en ese momento con una epifanía que le revelaría su verdad.
Se había echado de menos, se alegraba de poder volver a tomar el control, empezó a ver belleza en su rostro y sus curvas. Ante ella había por primera vez en mucho tiempo una posibilidad de cambiar las cosas. La amarró con fuerza y ya no la soltó.
Aprender a amarse no es fácil, pero se consigue.
Perdonar, perdonarse, no es fácil pero consigue.
Cambiar algo que va mal, salir de la soledad, empezar de cero, darse una oportunidad...no es fácil, pero se consigue.
Solo o con ayuda, pero se consigue.
Encuentra el prisma con el que mirar a tu alrededor, sé dueño de tu vida y exprímela. Merece la pena luchar, porque no es fácil pero se consigue.
¡¡Ámate Ali!! Estoy contigo.