El departamento de orientación del IES Emilio Canalejo Olmedo de Montilla me invitó la semana pasada a participar en estas jornadas para hablar a los alumnos de 2° de bachillerato sobre mi trayectoria profesional, académica y personal, la cual ha culminado hasta la actualidad con todas mis metas satisfechas y alguna que otra sorpresa, como la inesperada publicación de una novela.
Tuve la oportunidad de hacerles replantearse su concepto de "éxito" para la toma de decisiones sobre su futuro. También les agradecí por adelantado su futura contribución a la sociedad, que harán dentro de pocos años, para que valoren la posibilidad que están teniendo de profesionalizarse, y los animé a que no tuviesen miedo, que se conozcan (sus ritmos, sus preferencias... Que se escuchen a sí mismos) y perdonen sus errores pues de todo se aprende y nunca se sabe cuándo te va a servir algo que aprendiste en un momento dado y nunca le viste la importancia.
A lo largo de mi vida, yo no he sido el prototipo que se entiende socialmente por persona de éxito, sin embargo he logrado ver que sí que lo soy en su verdadero significado. Cuando entiendes que ese concepto habla de mucho más que de dinero y lo material, ves todo lo que has logrado con tu esfuerzo y lo orgulloso que estás de ello.
La formación profesional es muy importante, pero de nada sirve si no le acompaña una buena formación personal.
Mis agradecimientos a M° Carmen Valverde por contar con mi perfil para representar el espíritu artístico que todos llevamos dentro de algún modo más o menos escondido o madurado.
Las artes han sido subestimadas e infravaloradas en las últimas décadas, reduciéndose al don de "saber pintar y dibujar bien" según la gente. Por suerte, hoy día comienza a despuntar entre los perfiles más buscados en las mejores empresas valores como la creatividad, la iniciativa, la empatía, la sensibilidad, la asertividad, la curiosidad, adaptabilidad... Las personas con facilidad para reciclarse, para actualizarse continuamente, autodidactas, que ven una oportunidad donde otros un problema, multidisciplinares, positivos... tienen en general más posibilidades de encontrar trabajo, ascender, hacer perdurar sus negocios, dedicarse a lo que les gusta... encontrar la felicidad profesional en definitiva.
En los estudios artísticos se trabaja mucho todo ello y los alumnos que se decantan por esta rama con frecuencia tienen facilidad para todo ello.
También deben tener en cuenta que la mayoría de trabajos del futuro no existen ni se conocen demasiado aún. Serán ellos quienes los inventen y luchen por defender su hueco en la sociedad que les toque vivir.
Por todo ello les invito a conocer al "artista" que llevan dentro y desarrollar sus capacidades pues ser artista no es una profesión si no un modo de ser y de vivir que te acerca a la verdadera felicidad profesional y personal.


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